lunes, 29 de agosto de 2011

Una historia con púas de puercoespín

Durante la Edad de Hielo, los puercoespín comenzaron a amontonarse en grupos para que sus cuerpos no se enfriaran y no tuvieran que morir a causa del frío.
Así, apelotonados en grupos, los puercoespín podrían mantener el calor y se protegerían entre sí. Pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, justo a aquellos que les ofrecían más calor.
Por lo que algunos empezaron a alejarse de los otros. Esta no fue una buena idea, porque las bajas temperaturas los comenzaron a congelar.
Así que tuvieron que elegir: o aceptaban las espinas de sus compañeros o se convertían todos en cubitos. La sabiduría de la especie los volvió a reunir.



La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en la que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades.
Muchas gracias a mi amiga Eva Szekely, que siempre me envía tips para la Hamaca!

3 comentarios:

Marián Lario dijo...

Qué cosita más irresistible!!

Marisa do Brito Barrote dijo...

Gracias, Marián! Un abrazo!

nancy brajer dijo...

Que ternura! linda la historia y el animalito una dulzura